Se denomina comercio a la actividad socioeconómica
consistente en el intercambio de algunos materiales que sean libres en el
mercado de compra y venta de bienes y servicios, sea para su uso, para su venta
o su transformación. Es el cambio o transacción de algo a cambio de otra cosa
de igual valor. Por actividades comerciales o industriales entendemos tanto
intercambio de bienes o de servicios que se efectúan a través de un mercader o
comerciante.
El comerciante es la persona física o jurídica que se dedica
al comercio en forma habitual, como las sociedades mercantiles. También se
utiliza la palabra comercio para referirse a un establecimiento comercial o
tienda.
Historia
Los orígenes del comercio se remontan a finales del
Neolítico, cuando se descubrió la agricultura. Al principio, la agricultura que
se practicaba era una agricultura de subsistencia, donde las las justas para la
población dedicada a los asuntos agrícolas. Sin embargo, a medida que iban
incorporándose nuevos desarrollos tecnológicos al día a día de los
agricultores, como por ejemplo la fuerza animal, o el uso de diferentes
herramientas, las cosechas obtenidas eran cada vez mayores. Así llegó el
momento propicio para el nacimiento del comercio, favorecido por dos factores:
Las cosechas obtenidas eran mayores que la necesaria para la
subsistencia de la comunidad.
Ya no era necesario que toda la comunidad se dedicara a la
agricultura, por lo tanto parte de la población empezó a especializarse en
otros asuntos, como la alfarería o la siderurgia.
Por lo tanto, los excedentes de las cosechas empezaron a
intercambiarse con otros objetos en los que otras comunidades estaban
especializadas. Normalmente estos objetos eran elementos para la defensa de la
comunidad (armas), depósitos para poder transportar o almacenar los excedentes
alimentarios (ánforas, etc.), nuevos utensilios agrícolas (azadas de metal...),
o incluso más adelante objetos de lujo (espejos, pendientes, etc).
Este comercio primitivo, no solo supuso un intercambio local
de bienes y alimentos, sino también un intercambio global de innovaciones
científicas y tecnológicas, entre otros, el trabajo en hierro, el trabajo en
bronce, la rueda, el torno, la navegación, la escritura, nuevas formas de
urbanismo, y un largo etcétera. En la Península Ibérica este periodo se conoce
como el Orientalizante, por las continuas influencias recibidas de Oriente. En
este momento es cuando surge la cultura ibérica.
Además del intercambio de innovaciones, el comercio también
propició un paulatino cambio de las sociedades. Ahora la riqueza podía
almacenarse e intercambiarse. Empezaron a aparecer las primeras sociedades
capitalistas tal como las conocemos hoy en día, y también las primeras
estratificaciones sociales. En un inicio las clases sociales eran simplemente
la gente del poblado y la familia del dirigente. Más adelante aparecieron otras
clases sociales más sofisticadas como los guerreros, los artesanos, los
comerciantes, etc.
El trueque
El trueque era la manera en que las antiguas civilizaciones
empezaron a comerciar. Se trata de intercambiar mercancías por otras mercancías
de igual valor. El principal inconveniente de este tipo de comercio es que las
dos partes involucradas en la transacción comercial tenían que coincidir en la
necesidad de las mercancías ofertadas por la otra parte. Para solucionar este
problema surgieron una serie de intermediarios que almacenaban las mercancías
involucradas en las transacciones comerciales. Estos intermediarios muy a
menudo añadían un riesgo demasiado elevado en estas transacciones, y por ello
este tipo de comercio fue dejado de lado rápidamente cuando apareció la moneda.
Introducción de la moneda
La moneda, o dinero, en una definición más general, es un
medio acordado en una comunidad para el intercambio de mercancías y bienes. El
dinero, no sólo tiene que servir para el intercambio, sino que también es una
unidad de cuenta y una herramienta para almacenar valor. Históricamente ha
habido muchos tipos diferentes de dinero, desde cerdos, dientes de ballena,
cacao, o determinados tipos de conchas marinas. Sin embargo, el más extendido
sin duda a lo largo de la historia es el oro.
El uso del dinero en las transacciones comerciales supuso un
gran avance en la economía. Ahora ya no hacía falta que las partes implicadas
en la transacción necesitaran las mercancías de la parte opuesta.
Civilizaciones más adelantadas, como los romanos, extendieron este concepto y
empezaron a acuñar monedas. Las monedas eran objetos especialmente diseñados
para este asunto. Aunque estas primitivas monedas, al contrario de las monedas
modernas, tenían el valor de la moneda explícito en ella. Es decir, que las
monedas estaban hechas de metales como oro o plata y la cantidad de metal que
tenían era el valor nominal de la moneda.
El único inconveniente que tenía el dinero era que al ser un
acuerdo dentro de una comunidad, podía tener no sentido un dinero fuera de
contexto. Por ejemplo, si el elemento de intercambio de una comunidad eran
dientes de ballena, aquellos dientes no tenían ningún valor fuera de la
comunidad. Por ello un poco más adelante surgió el concepto de divisa. La
divisa, ahora sí, es un elemento de intercambio aceptado en una zona mucho más
amplía que la propia comunidad. La divisa más habitual era el oro puro, aunque
a lo largo de la historia también han aparecido otros, como la sal o la
pimienta. Las divisas facilitaron el comercio intercontinental en gran medida.
Las rutas comerciales
A lo largo de la Edad Media, empezaron a surgir unas rutas
comerciales transcontinentales que intentaban suplir la alta demanda europea de
bienes y mercancías, sobre todo de lujo. Entre las rutas más famosas destaca la
Ruta de la Seda, pero también había otros importantes como las rutas de
importación de pimienta, de sal o de tintes.
El comercio a través de estas rutas era un comercio directo.
La mayor parte de las mercancías cambiaban de propietario cada pocas decenas de
kilómetros, hasta llegar a las ricas cortes europeas. A pesar de eso, estas
primeras rutas comerciales ya empezaron a hacer plantearse en los estados la
regulación de la importación. Incluso hubo momentos que se prohibió el uso de
la seda para la vestimenta en el sexo masculino, con el fin de rebajar el
consumo de este caro producto.
Las Cruzadas fueron una importante ruta comercial creada de
manera indirecta. La ruta que se creó a raíz del movimiento de tropas,
suministros, armas, artesanos especializados, botines de guerra, etc. reactivó
la economía de muchas regiones europeas. Este mérito se atribuye en parte al
rey inglés Ricardo I Corazón de León, que al involucrarse en la Tercera Cruzada
consiguió importantes victorias comerciales para Europa, como por ejemplo el
restablecimiento de la Ruta de la Seda, la recuperación de las rutas de la
pimienta.
